DOSSIÊ  
EL ROL DEL OBSERVADOR-PERSONAJE EN EL HUMOR  
GRÁFICO DE QUINO1  
O PAPEL DO OBSERVADOR-PERSONAGEM NO HUMOR  
GRÁFICO DE QUINO  
THE ROLE OF THE CHARACTER-OBSERVER IN QUINO’S  
GRAPHIC HUMOR  
2
Francisco Ocampo  
3
Alicia Ocampo  
Recebido em: 04 de junho de 2025.  
Revisão final: 21 de março de 2026.  
Aprovado em: 21 de março de 2026  
1 “La autorización para el uso de la tira cómica de humor de Quino en la presente publicación no  
implica, por parte del autor o los autorizantes, conformidad o adhesión al contenido de la misma.” –  
Sucesores de J. S. Lavado C.B.  
2 Professor associado no Departamento de Estudos de Português e Espanhol, Universidade de Min-  
nesota (UMN), Estados Unidos. E-mail: focampo@umn.edu  
3 Professora permanente na Universidade de Minnesota (UMN), Estados Unidos, com atuação nas  
áreas de linguística hispânica, epistemologia, filosofia da linguagem e filosofia. E-mail: ocamp001@  
alumni.umn.edu  
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RESUMEN: A través del análisis de una selección de sus dibujos, mostramos aquí que Quino  
aplica intuitivamente el modelo biocognitivo de aproximación al estudio de la lengua con centro  
en el observador (Maturana 1970, Kravchenko 2006). Quino crea situaciones incongruentes  
que presentan generalmente una violación a las normas sociales (Veatch 1998). En este tipo  
de escenario inserta un observador-personaje que reacciona en forma no humorística. Por  
su parte, el lector de la historieta – el observador externo – sí experimenta humor ante la  
incongruencia, a lo que se suma el humor que le provoca la percepción de la reacción emotiva  
del observador-personaje (Howe 2002). De este modo, este personaje tiene la función de lente  
de aumento del efecto humorístico para el lector.  
Palabras clave: Quino, humor gráfico, biolingüística, observador, incongruencia.  
RESUMO: Através da análise de uma seleção de seus desenhos, mostramos aqui que Quino  
aplica intuitivamente o modelo biocognitivo de estudo da linguagem centrado no observador  
(Maturana 1970, Kravchenko 2006). Quino cria situações incongruentes que apresentam,  
geralmente, uma violação das normas sociais (Veatch 1998). Nesse tipo de cenário, ele insere  
um observador -personagem que reage de forma não humorística. Em contraste, o leitor  
da história em quadrinhos o observador externode fato experiencia o humor diante da  
incongruência, ao qual se soma o humor provocado pela percepção da reação emotiva do  
observador-personagem (Howe 2002). Dessa forma, o observador-personagem tem a função  
de lente de aumento do efeito humorístico para o leitor.  
PALABRAS-CHAVE: Quino, humor gráfico, biolinguística, observador, incongruência.  
ABSTRACT: Through the analysis of a selection of his drawings, we aim to show that Quino  
intuitively applies the biocognitive model of language study centered on the observer  
(Maturana 1970, Kravchenko 2006). Quino creates incongruous situations that frequently  
present a violation of social norms (Veatch 1998). In this scenario, he inserts a character-  
observer who reacts in a non-humorous manner. In contrast, the cartoon reader the external  
observer experiences humor when facing incongruity. This effect is further heightened by  
the perception of the character-observer’s emotional reaction (Howe 2002). In this way, the  
character-observer functions as a magnifying glass, intensifying the humorous impact for the  
reader.  
KEYWORDS: Quino, graphic humor, biolinguistics, observer, incongruity.  
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Introducción  
Joaquín Salvador Lavado Tejón, Quino, (1932-2020), artista gráfico nacido  
en Mendoza, Argentina, fue convirtiéndose en una notable figura cultural en  
las Américas y Europa. Además de la historieta Mafalda, su obra más difundida  
–y más celebrada– publicó numerosos libros de humor gráfico. En el presente  
trabajo, a través del análisis de una selección de sus dibujos, mostraremos que  
Quino, como artista dotado de una gran intuición, incorpora entre sus personajes  
la noción de observador, incrementando la complejidad en la interpretación de  
sus creaciones y, por ende, el humor. De esta manera, el arte de Quino valida  
una de las nociones centrales de la aproximación biocognitiva a la lingüística,  
mostrando que los seres humanos se vuelven observadores en sus interacciones  
en forma no consciente. Esto refuerza la idea de que la función de observador  
no constituye un producto elaborado por el investigador dentro de un modelo  
lingüístico explicativo, sino que es inherente al rol de todo participante en un  
intercambio comunicativo.  
Marco teórico  
En la actualidad, en oposición al paradigma formalista saussureano/  
chomskiano del Siglo XX (Kuhn 1970) –cuyo poder explicativo es muy restringido–  
se está desarrollando una aproximación a la lingüística con fundamentos tanto  
interactivos (Bajtín 1981, Linell 2009) como biológicos (Maturana 1970, Kravchenko  
2006). Una de las nociones centrales del nuevo paradigma es la capacidad  
fundamental de los sistemas vivientes denominada autopoiesis4 (Maturana y  
Varela 1975): todo sistema viviente (en oposición a un sistema sin vida) está  
organizado de manera que todos sus elementos y procesos puedan llegar a  
producir sus propios componentes y funciones, tomando solamente alimento  
del entorno. De este modo, se establece una entidad autónoma autoproductora  
(Mingers 1989). En consecuencia, la organización autopoiética de los sistemas  
vivientes garantiza la regeneración –y continuidad– de su propia existencia.  
Los seres humanos ya no habitan primariamente en un medio ambiente  
natural, cuyo conocimiento se hacía por medio de la percepción sensorial: un  
4 del griego αυτός + ποίησις ‘autofabricante’, ‘autocreador’.  
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ser humano viviendo solitario en una cueva llegaría a conocer los límites de su  
hábitat por medio de sus sentidos. Como resultado de su evolución biológica,  
el Homo Sapiens llegó a crear su propio entorno, denominado civilización y  
cultura (Betalanffy 1967, citado por Kravchenko 2022). Este nuevo hábitat sería  
muy diferente y complejo para poder sobrevivir aislado. Era necesario el apoyo  
de otros seres humanos –una sociedad– para ayudarse a convivir, coordinar  
comportamientos cooperativos y comprender el nuevo hábitat. Eso hubiera sido  
imposible sin la comunicación mutua lograda por la lengua: una combinación de  
fonemas(ysonidos)consignificadosquepudieranreferirseaelementosconcretos  
o abstractos teniendo en cuenta lo que no está perceptualmente presente. Por  
ello, el lenguajeo5 fue fundamental, ya que los cinco sentidos no alcanzaban para  
manejarse en un universo de abstracciones –como lo es la civilización humana.  
Debemos entender que no se habría podido asegurar la autopoiesis del Homo  
Sapiens sin la existencia de las lenguas. De esta manera, el lenguajeo se convierte  
en una nueva necesidad para la preservación de la autopoiesis humana. Por ello,  
de acuerdo a la aproximación biocognitiva a la lingüística, la lengua hablada es el  
resultado de la evolución biológica del ser humano.  
El lenguajeo –la actividad de lenguajear– permite a la gente orientarse  
mutuamente dentro de este dominio consensual creado. La noción de dominio  
consensualdesignauncontextocompartidodentrodelcuallossereshumanosque  
interactúan producen acciones coordinadas que contribuyen al mantenimiento  
de la autopoiesis. Por esta razón, un cambio cualitativo ocurre en la evolución del  
mecanismo adaptativo de orientación mutua de los miembros de la sociedad: así  
es como el Homo Sapiens desarrolla el lenguajeo como parte indispensable de la  
adaptación a su propia civilización y cultura y, por ende, para su supervivencia.  
De este modo, esta evolución resulta en el establecimiento de la lengua  
como un dominio consensual, dentro del cual los seres humanos operan como  
observadores (Kravchenko 2022). Es de notar que el concepto de observador no  
conlleva aquí una idea de pasividad sino que supone una actividad del participante  
humano en lainteracción. AlvaNoë expresaquepercibiresuna forma deproceder,  
es algo que hacemos: el mundo se manifiesta al perceptor (observador) mediante  
5 Tomamos este término del inglés languaging (Linell 2009, Kravchenko 2022), para evitar la metá-  
fora ‘uso del lenguaje’, que implica una concepción tradicional de la lengua como un objeto externo,  
creado por los humanos y no como parte de su biología. De acuerdo a Maturana y Verden Zöller (2008  
(citado por Kravchenko 2022)), los humanos viven en la lengua.  
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el movimiento y la interacción de éste con el entorno (Noë 2006).  
El comportamiento de un organismo orienta a otro organismo, es decir que  
dirige su atención hacia una interacción que ambos tienen en común. En este  
entorno, el lenguajeo puede entenderse como una coordinación consensual  
de acciones, en la que los humanos que orientan a otros humanos son ambos  
observadores: “todo lo dicho está dicho por un observador a otro observador”  
(Maturana 1970, Kravchenko 2022).  
De acuerdo a lo anterior, los sistemas vivientes –incluidos los humanos– son  
unidades de interacción que existen en un entorno; la parte del entorno con la cual  
interactúan se denomina nicho. Sin embargo, no debe entenderse el concepto  
de nicho solamente como el espacio físico, sino que también se debe incluir la  
gama de interacciones que un organismo puede tener con su medio ambiente  
y las acciones de los otros ocupantes del nicho (Kravchenko 2006). Los seres  
vivos son sistemas inferenciales porque reaccionan basados en la interpretación  
de cada estímulo del nicho. Es decir que no reaccionan mecánicamente al  
estímulo, sino que lo interpretan. El proceso de vivir, entonces, consiste en  
interpretar situaciones continuas en un nicho, ejerciendo así un constante poder  
de adaptación. En los seres humanos esto supone que, cuando la gente habla,  
el significado de los signos fónicos no se percibe pasivamente (como lo implica  
el esquema saussureano), sino que se crea durante la interacción con otros  
humanos (Linell 2009). Debemos entender entonces que el lenguajeo implica un  
proceso continuo de creación de significados, y que esta creación se produce en  
cada instancia interactiva.  
De acuerdo a Kravchenko (2006), el observador (humano) percibe al mismo  
tiempo un organismo (que puede ser humano o no) y el entorno. Desde el punto  
de vista del observador, el nicho del organismo es la porción del entorno donde el  
organismo vive e interactúa. Pero el punto de vista del organismo no coincide con  
el del observador. En este sentido habrá diferencias en dos aspectos:  
(a) El organismo percibe el nicho como la totalidad de su mundo interactivo,  
no como parte de una unidad mayor. Es decir que, para el organismo, el nicho es la  
realidad que percibe: es su dominio consensual (su hábitat). La interpretación de  
que el nicho es solamente un segmento del medio ambiente es una construcción  
de la mente del observador (externo al nicho).  
(b) Otra diferencia entre la percepción del observador y la del organismo es  
que el observador interpreta el comportamiento del organismo como un modo de  
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descripción (Kravchenko 2006) del nicho. Pero el organismo no tiene esa intención  
de describir el nicho, sino que está reaccionando de forma inferencial a estímulos  
que recibe. En nuestra opinión, esto se explicaría mejor utilizando la noción de  
índice (Peirce 1958): para el observador externo, las reacciones del organismo a  
estímulos dentro de su nicho serían índices de lo que existe u ocurre en el nicho.  
El establecimiento de la lengua como un dominio consensual de índole  
biológica y cognitiva posibilita la creación de un universo del discurso (Givón 1989)  
asignado por los participantes de una interacción. Givón (1989) expresa que los  
términos lingüísticos (sustantivos, sobre todo) no refieren a entidades existentes  
en el mundo real, 6 sino a entidades establecidas por la lengua en un universo del  
discurso. Estas entidades –referentes– son las realidades sociales compartidas  
temporalmente, creadas por los participantes de una comunicación (Rommetveit  
1974, citado por Linell 2009).  
Lo presentado hasta ahora se aplica al dominio lingüístico. Lo notable es  
que Quino, por medio de su humor gráfico, compone un universo del discurso  
comparable al existente en el lenguajeo, que permite también hacer inferencias  
espaciales y temporales.  
El humor gráfico de Quino  
Para explicar el rol del observador-personaje en los dibujos de Quino es  
necesario utilizar la noción de incongruencia. Es de notar que las teorías de la  
incongruencia constituyen la aproximación más difundida al estudio del humor.  
La hipótesis principal es que el humor nace de la percepción por parte del  
observador humano de una incongruencia entre: las expectativas que origina un  
entorno determinado y lo percibido realmente (Attardo 2003). El novelista Arthur  
Koestler explica este proceso como una bisociación de planos (Koestler 1964).  
Un acto humorístico comprende dos planos de contenido que son mutuamente  
incompatibles, pero que tienen una parte en común, la cual hace posible el paso  
de uno al otro. La audiencia comienza a interpretar un plano y procede hasta  
que la interpretación encuentra un obstáculo semántico y falla. Esta dificultad  
desencadena un proceso cognitivo para superar la contradicción, por medio del  
cual la audiencia descubre la existencia de otra inferencia que hasta ese momento  
6 mundo real: los humanos no lo conocemos directamente, sino indirectamente, por medio de los  
sentidos (Mingers 1990).  
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había estado oculta (Krikmann 2006). Este proceso de inferencia escalonada fue  
concebido teniendo en cuenta la lengua, sobre todo en la explicación del humor  
de los chistes: narrativas breves que pueden estudiarse teniendo en cuenta su  
contexto limitado. Por ejemplo:  
Un individuo de aspecto tosco entra a un bar con un loro en el hombro. El  
barman le pregunta: “¿Habla el animal?” El loro responde: “¿Y yo qué sé?”.  
En (1), la audiencia o el lector interpretan inicialmente la palabra animal con  
significado literal y asignan el loro como su referente. Al percibir que es el loro  
quien responde y no el individuo, experimentan una incongruencia y la resuelven:  
tomando en cuenta el aspecto tosco del individuo, reasignan a éste como  
referente del término mencionado y lo reinterpretan con sentido metafórico.  
La inferencia humorística solamente es posible si la audiencia presume que el  
universo del discurso creado es un universo lúdico. Llegan a esta conclusión  
teniendo en cuenta la forma de la narrativa que comienza con una expresión  
que suele enmarcar un chiste –(X entra a un bar…)– y posiblemente el contexto  
anterior, donde el hablante anuncia o sugiere que va a contar un chiste.  
Es de notar que en los dibujos de Quino analizados, el humor es gráfico, no  
lingüístico.Enestoscasos,laexplicaciónpormediodelateoríadelaincongruencia  
no tendría en cuenta la progresión lingüística, sino solamente el proceso cognitivo  
de inferencia en la mente de la audiencia. El siguiente dibujo de Quino ejemplifica  
la incongruencia gráfica:  
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© Sucesores de Joaquín Salvador Lavado, QUINO  
(a) Mundo Quino  
Aquí no aparece ningún personaje: hay solamente un observador externo  
(el lector), quien percibe en primera instancia la imagen de un piano. Esta  
percepción general, gestáltica, genera expectativas acerca de los componentes  
de este instrumento musical. Pero, en su mente se presenta una incongruencia  
al descubrir en el dibujo dos elementos pertenecientes a otro campo semántico:  
el automovilismo. La diferencia con el proceso mental que se da en el chiste  
(1) es que aquí la incongruencia no se resuelve; o sea, permanece como tal. El  
observador externo entonces interpreta que en ella reside el humor. Para esto  
toma en cuenta el universo del discurso lúdico en el que aparece el dibujo: el  
conocimiento sobre Quino y el contexto (libro de humor gráfico).  
En el caso de las imágenes de Quino analizadas a continuación es posible  
añadir al proceso de inferencia del humor la teoría de la violación de Thomas  
Veatch. Según Veatch (1998), debe haber tres condiciones para que exista  
percepción del humor: violación, normalidad y simultaneidad. La violación implica  
que la situación se percibe como violación de un principio moral;7 la normalidad  
significa que la situación es vista como normal; la simultaneidad indica que  
normalidad y violación son simultáneas en la mente de la audiencia. El equilibrio  
7 Un principio con el que la audiencia tiene un compromiso afectivo: la manera correcta de com-  
portarse, la disposición apropiada del mundo social y natural, etc. Estas creencias pueden entenderse  
como ideologías.  
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entre ambas interpretaciones es esencial para que exista percepción del humor.  
Si hay solamente ofensa, no habrá́humor; y si hay solo normalidad, ¿dónde estaría  
el humor? Por eso, la audiencia debe sentir que la situación es normal pese a  
la violación. Por otra parte, aquí hacemos notar que también es posible que un  
observador reconozca la intención humorística del autor, pero que asimismo la  
rechace debido a la inflexibilidad de sus principios.  
Tanto la teoría de la incongruencia como la teoría de la violación tienen  
en común que toda incongruencia es, de alguna manera, una violación de las  
expectativas sociales sobre el entorno, como puede observarse en el dibujo del  
piano (a). El análisis de las imágenes siguientes, nos mostrará que cada teoría  
aporta elementos importantes.  
El observador  
Al estudiar las imágenes de Quino diferenciamos entre observador externo y  
observador-personaje. El primero designa al lector de las imágenes; el segundo  
es un personaje que Quino inserta en sus dibujos para aumentar el humor.  
Quino coloca al observador-personaje en un nicho marcado por algún tipo de  
incongruencia que viola normas o expectativas sociales. El observador-personaje  
es el organismo que percibe la incongruencia y reacciona negativamente ante  
este estímulo con gestos y posiciones corporales. Estos funcionan como índices  
de lo que ocurre en el nicho en ese momento. El observador externo percibe la  
reacción física del observador-personaje, lo que genera en él inferencias acerca  
de sus sentimientos. Esto es posible por la orientación hacia los demás que posee  
el Homo Sapiens (Linell 2009). Se trata de una habilidad que permite deducir los  
estados mentales de los humanos con quienes se interactúa. La percepción  
del observador externo en relación al estado mental del observador-personaje  
provoca humor en su mente.8  
Como resultado, el observador externo percibe simultáneamente los  
dos puntos opuestos de la incongruencia/violación: el agente y el paciente.  
Mientras el agente actúa la incongruencia, el paciente la experimenta al recibir  
personalmente el impacto de tal ‘desnaturalización’, evidenciando esto con  
reacciones gestuales. Por otra parte, el observador externo, captando las  
8 Nuestra interpretación de Howe (2002).  
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infamias del ofensor junto con los sufrimientos del ofendido, logra componer un  
cuadro completo que refuerza el humorismo dentro del marco lúdico provisto.  
Este cuadro completo solo lo tiene el observador externo. En otras palabras, el  
cuadro del dibujo representa el nicho –el hábitat– de los ofensores y el ofendido.  
Allí dentro no existe el marco humorístico, que es el agregado con que cuenta el  
observador externo para su propia interpretación de lo que está ocurriendo. O  
sea, el nicho del observador-personaje es un compartimiento estanco dentro del  
cual el observador-personaje no tiene acceso al marco lúdico. 9 Desde su punto  
de vista, la situación es dramática o peligrosa; sus gestos describen la situación  
como negativa. En cambio, el punto de vista del observador externo contiene más  
información, más elementos de juicio: así entiende que todo es un juego para  
producir humor. La situación ya no resulta peligrosa, sino que se conceptualiza  
como humorística. 10  
Comprobamos entonces que las nociones de observador y orientación hacia  
los demás no son meras creaciones del analista, sino que Quino las valida al  
utilizarlas de forma intuitiva para aumentar el humor de su arte gráfico.  
El observador-personaje  
A continuación, analizaremos cinco composiciones en las que Quino crea  
una situación incongruente, introduciendo al mismo tiempo un observador-  
personaje.  
9 Esto se corresponde con la sección (a) de la explicación del concepto de nicho (Kravchenko 2006)  
10 Cf. sección (b) del concepto de nicho (Kravchenko 2006).  
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© Sucesores de Joaquín Salvador Lavado, QUINO  
(b) Hombres de Bolsillo  
En esta imagen Quino crea un universo del discurso caracterizado por una  
incongruencia provocada por la violación a una expectativa social: no se espera  
que los cirujanos se diviertan arrojando bisturíes a una figura humana mientras  
aguardan la llegada del paciente. Dentro de esta situación improcedente, Quino  
inserta dos observadores-personaje para duplicar el efecto: el paciente que llega  
en camilla y la enfermera que lo traslada. Al unísono, estos personajes muestran  
que la percepción de su contexto funciona de acuerdo al comportamiento del  
organismo que interpreta su nicho como la totalidad del dominio consensual.  
Para ellos, el nicho se limita a esta situación discordante y reaccionan de forma  
inferencial al estímulo, interpretándolo: describen el efecto que les causa el  
entorno por medio de un gesto facial y su posición corporal (movimiento de la  
cabezahacialaactividaddeloscirujanos).Puededecirseentoncesqueelpaciente  
crea significado: el cuestionamiento de la capacidad profesional de los cirujanos  
que lo van a operar. Esto no contiene humor sino desasosiego y desconfianza,  
lo cual se ve aumentado por el hecho de que el paciente de alguna manera es un  
prisionero de la situación –o sea que es verdaderamente paciente, en el sentido  
de que carece de toda agentividad.  
Para el observador externo, a la incongruencia de la situación que viola  
normassocialessesumalapercepcióndelareacciónmentaldelosobservadores-  
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personaje. Así, en (b), Quino provoca humor y lo incrementa mediante la  
introducción de un dúo de observadores-personaje.  
No obstante, Quino no se contenta con solo dos: también incluye múltiples  
observadores, prisioneros de una situación, como puede verse en la siguiente  
imagen (c).  
© Sucesores de Joaquín Salvador Lavado, QUINO  
(c) Bien gracias. ¿Y usted?  
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Aquí, se presenta una incongruencia provocada por una fuerte violación a  
las costumbres sociales –y también a las leyes. Los pasajeros/observadores-  
personaje reaccionan físicamente ante la situación, deteniéndose en la escalera,  
girando la cabeza y orientando la mirada hacia los pilotos alcoholizados.  
Los observadores externos podemos captar las expresiones de sorpresa y  
desconfianza, e inferimos su cuestionamiento de la capacidad de los pilotos  
para controlar el avión en esos momentos. Sus rostros no expresan humor, sino  
terror: se sienten prisioneros de la situación, ya que todo el proceso encamina a  
los pasajeros a subir al avión.  
Si comparamos (b) y (c), se podría decir que (c) es una versión aumentada  
de (b). En (c) las víctimas de la situación presentada se multiplican; todos son  
pacientes sin poder de control; la situación misma es mucho más peligrosa en  
el avión que en el quirófano; y además, las probabilidades de un desastre son  
mayores.  
Para el observador externo, el humor provocado por la incongruencia se  
intensifica al inferir los sentimientos de los pasajeros. Es de notar que el humor es  
aceptado aquí porque la situación está insertada en un marco lúdico. Alguien que  
observara la fotografía de un escenario similar en la vida real no la consideraría  
humorística: la violación superaría a la normalidad dentro del esquema de Veatch  
(1998).  
En las dos imágenes anteriores (b) y (c), el observador externo percibe la  
incongruencia inmediatamente, no es necesario inferir una acción anterior. En el  
caso siguiente (d), esta inferencia es necesaria.  
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© Sucesores de Joaquín Salvador Lavado, QUINO  
(d) Bien gracias. ¿Y usted?  
Para percatarse de la incongruencia, el observador externo debe inferir el  
proceso que la generó: antes de la salida a escena del pianista, dos espectadores  
suben al escenario y uno de ellos comienza a ejecutar una música popular, al  
compás de la cual la audiencia sale a bailar. Con esta imagen, Quino presenta  
un cuadro donde una ostensible violación a las expectativas sociales crea una  
situación incongruente. Dentro de ésta, Quino coloca un observador-personaje:  
el concertista. Sus gestos faciales y corporales (ojos muy abiertos; boca y brazos  
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hacia abajo) permiten al observador externo inferir en él un sentimiento de  
sorpresa y disgusto ante la invasión del espacio –su nicho–; la desacralización de  
la ceremonia del concierto con la ejecución de música popular, y la consiguiente  
pérdida de autoridad (Kojève 2006). La inferencia de la reacción emotiva del  
concertista aumenta en el observador externo el humor ya provocado por la  
violación, inserto todo esto dentro del marco lúdico del universo Quino.  
Es de notar que la audiencia que está bailando también está compuesta  
de observadores-personaje que reaccionan con gestos de preocupación  
ante la llegada del concertista, volviendo apresuradamente a sus asientos  
como escolares sorprendidos en falta por la maestra. Esto evidencia que son  
conscientes de su violación a las expectativas sociales. Esta superposición  
entre la solemnidad esperada de un concierto y la travesura escolar ocurrida  
produce una transgresión enfáticamente humorística. En la escena, todos los  
participantes son observadores-personaje que tienen algún rol y contribuyen al  
humor.  
Los dibujos anteriores construyen el universo del discurso por medio de  
una sola imagen. Los dos siguientes (e) y (f) presentan dinámicamente una breve  
narrativa utilizando una sucesión de imágenes.  
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© Sucesores de Joaquín Salvador Lavado, QUINO  
(e) ¡A mí no me grite!  
En las imágenes anteriores (con excepción de (a)), Quino añade un  
observador-personaje a una situación incongruente ya creada. A causa de  
esto, es posible quitarlo sin afectar la incongruencia. Pero en €, el observador-  
personaje es el agente que, involuntariamente, origina la incongruencia y, por  
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lo tanto, su presencia es central. Aquí, la incongruencia reside en la relación  
desproporcionada causa-efecto entre la acción de arrojar una piedrita para  
ahuyentar al pájaro y la inesperada destrucción de la estatua, con el ave posada  
en la cabeza –que, irónicamente, es lo que el guardián quería evitar en primer  
lugar. Quino muestra su reacción física, que permite al observador externo inferir  
las emociones de sorpresa y culpa del observador-personaje ante el resultado  
de su acción protectora: cejas levantadas, ojos abiertos, mano sobre la boca  
curvada hacia abajo.  
Como en las imágenes anteriores, el observador externo experimenta humor  
ante el efecto inesperado causado por la acción del guardián, quien, sin querer,  
destruye su propio nicho; el estado cognitivo de incredulidad y desasosiego del  
observador-personaje –que intuye el observador externo– intensifica el humor.  
Veremos por último que la imagen (f) nos presenta la fusión del rol del  
observador-personaje con la incongruencia.  
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Albuquerque: revista de Estudos Culturais, vol. 17, n. 34, jul. - dez. de 2025 I e-issn: 2526-7280  
DOSSIÊ  
© Sucesores de Joaquín Salvador Lavado, QUINO  
(f) Bien gracias. ¿Y usted?  
EstacomposicióndeQuinoesquizáslamáscomplejaeinteresanteenrelación  
a su tratamiento del observador-personaje. En una secuencia de tres imágenes,  
el observador externo contempla un teatro lírico donde los espectadores –  
observadores por definición– se preparan en el auditorio para presenciar una  
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función. Tradicionalmente, la estructura de un teatro se compone principalmente  
del escenario (donde se presenta el espectáculo) y el auditorio (donde se sientan  
los espectadores). En (f), al correrse el telón, grande es la sorpresa cuando,  
en lugar de un ballet o una ópera, el espectáculo consiste en otro auditorio  
similar lleno de espectadores, también sorprendidos. Aquí, el espectáculo está  
compuesto de observadores-personaje a uno y otro lado del telón, enfrentados,  
cuya actividad consiste en observarse mutuamente, o sea, de forma recíproca.  
Esto produce una situación surreal, donde ambas partes enfrentadas resultan  
ser simultáneamente observadores y observados: agentes y pacientes. Al haber  
solamente observadores para observar, en vez del espectáculo esperado, la  
incongruencia alcanza lo absurdo, ya que esta situación desafía la realidad y la  
lógica.  
Losobservadores-personaje,insertosensunichodeauditoriosenfrentados,  
tratandeinterpretarlasituaciónsinllegaraentenderla.Susprocesosinferenciales,  
basados en lo culturalmente esperado, no logran resolver el absurdo. A ellos solo  
les queda la sorpresa, que manifiestan físicamente. Es que, para poder interpretar  
el porqué del absurdo, es necesario observar esta escena desde afuera del nicho.  
Así, el observador externo es el único que puede lograr comprenderlo, ya que,  
desde su perspectiva, puede integrar el contexto lúdico creado por Quino como  
dato indispensable para poder llegar a interpretar la situación y su entorno en  
totalidad. Así, el observador externo supera la sorpresa y llega a la captación del  
humor.  
Conclusiones  
En las imágenes analizadas hemos visto distintas relaciones entre el  
observador-personaje y la incongruencia: un observador-personaje paciente  
que se siente víctima de la situación incongruente presenciada en un quirófano  
(b); la multiplicación de observadores-personaje pacientes que temen las  
consecuencias fatales de un vuelo descontrolado (c); los observadores-personaje  
que forman la audiencia de un concierto adquieren agentividad y producen  
incongruencia al convertir una sala de conciertos en un salón de baile popular  
(d); un observador-personaje agente que provoca la incongruencia en un parque  
(e); y finalmente, la presencia surreal de observadores-personaje (con rol de  
espectadores) a ambos lados del telón en un teatro lírico, que literalmente actúan  
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la incongruencia (f).  
Limitado por su propio nicho, el observador-personaje se frustra ante la  
rotura de lo que considera ‘normal’ según sus expectativas y su conocimiento del  
mundo (ya sea en un plano físico o sociocultural). Siempre provee una reacción  
emotiva negativa ante lo incongruente: dada su falta de acceso al marco lúdico,  
no puede experimentar humor; solo sorpresa o disgusto.  
Por otra parte, el lector tiene el rol de observador externo y es el destinatario  
del mensaje humorístico de Quino, que incluye tanto la escena incongruente como  
la reacción del observador-personaje. A diferencia de este último, el observador  
externo sí experimenta humor ante la incongruencia situacional porque tiene  
acceso al universo Quino: el marco lúdico. A esto se suma su percepción de la  
reacción emotiva del observador-personaje, que intensifica el efecto.  
Así, concluimos que la función que Quino le asigna a este observador  
presencial, insertado en el contexto mismo de la situación, es la de lente de  
aumento del efecto humorístico.  
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